miércoles, 9 de julio de 2014

La inquilina de Wildfell Hall (Anne Brontë)


"Tras muchos años de abandono, la ruinosa mansión de Wildfell Hall es habitada de nuevo por una misteriosa mujer y su hijo de corta edad. La nueva inquilina-viuda, al parecer- no tarda, con su carácter retraído y poco sociable, sus opiniones a menudo radicales y su extraña, triste belleza, en atraer las sospechas de la vecindad, y a la vez la rendida admiración de un joven e impetuoso agricultor. Pero la mujer tiene, en efecto, un pasado... más terrible y tortuoso si cabe de lo que la peor de las murmuraciones es capaz de adivinar"




Parece que os quiero convencer de que leáis a las Brontë, pero es que no he podido resistirme a recomendaros esta preciosa novela que terminé de leer hace poco. Prometo que mis próximas reseñas serán más contemporáneas, pero de verdad que os animo a pedir ésta en la biblioteca más cercana (no es muy fácil encontrarla en las librerías) y sumergiros lo antes posible en sus páginas. Vale mucho la pena. De hecho, tengo que darle las gracias a esos dos muy buenos amigos, que hicieron posible que yo leyese este libro cuando supieron las ganas que le tenía y lo mucho que lo busqué por todas partes sin éxito, y (aunque uno de ellos me torturó a gusto antes de darme la sorpresa) de no haber sido por esos dos yo no estaría haciendo ahora esta reseña. 

Desde hace un par de años, cuando descubrí su existencia, he sentido un especial cariño por la menor de las hermanas Brontë, Anne. Supongo que saber que ella es la más olvidada por parte de los lectores y críticos inclinó la balanza a su favor pero, después de leer "La inquilina de Wildfell Hall" me cuesta mucho entender por qué ha sido marginada de esta manera. Este libro es muy superior a muchos de los escritos por sus hermanas y es por eso por lo que no he esperado ni un día para recomendarlo.  





Como bien se puede leer en la sinopsis la protagonista de la historia es una joven viuda llamada Helen Graham; quien, junto con su hijo de cinco años y su doncella/niñera Rachel se instalan en la vieja y destartalada casa de Wildfell Hall. Tras ser bombardeada a visitas e invitaciones por parte de sus vecinos, quienes quieren saberlo absolutamente todo sobre ella, conoce a Gilbert Markham. Lo cierto es que su primer encuentro real no sale muy bien, debido a un malentendido relacionado con el hijo de la viuda, Gilbert se marcha, no sólo muy ofendido sino también con una muy mala primera impresión de la mujer. Sus siguientes encuentros no mejoran esta idea y parece que están destinados a odiarse. Pero, como suele decirse, el roce hace el cariño, así que esos enfrentamientos terminan convirtiéndose en conversaciones y esas conversaciones (con las debidas disculpas por parte de ambos por sus comportamientos) desembocan en amistad. Con el tiempo Gilbert se da cuenta de que se está enamorando de la viuda. Pero aunque el carácter de ella se ablanda cuando Gilbert está cerca, su recelo permanece con el resto de sus vecinos y eso hace que poco a poco todos se vayan poniendo en su contra. Es una mujer con las ideas claras y que no duda en expresar su opinión, eso sumado a que se niega a hablar de su pasado y de los motivos que la llevaron a vivir en esa zona provoca que las malas lenguas hagan sus propias teorías y, como todo lo que sale de las malas lenguas, esas teorías son todo lo dañinas que pueden ser. No pasa mucho tiempo hasta que todo el pueblo cree que esa mujer no es quien dice ser y sobre todo de acusarla de tener con su joven casero una relación un poquito distinta a la que los inquilinos y los caseros suelen tener (la gente es demasiado cotilla, en serio). En un principio Gilbert hace oídos sordos a todas estas acusaciones, pero tras presenciar una escena (en la que admito que sacada de contexto la cosa se podía entender un "poquito" mal) no puede evitar creerse lo que todos dicen y por mucho que le duele, corta sus relaciones tanto con la viuda como con su hijo. Pasados unos días la propia Helen se acerca a Gilbert y pone en sus manos un cuaderno que estuvo escribiendo durante años y donde cuenta, con todo detalle, lo que fue su vida en aquellos días. Una vida que se esforzó mucho por dejar atrás




A partir de ese momento la historia se vuelve muy sombría y lo cierto es que llegué a angustiarme mucho mientras leía porque sabía lo que estaba pasando aunque la escritora no lo dijese directamente y sabía la que se avecinaba. Lo llegué a pasar muy mal en esta parte porque Anne Brontë no se anduvo con sutilezas a la hora de contar como eran las cosas y trató temas muy duros como el maltrato de género, el alcoholismo, ludopatía... y escribió todo esto de una forma tan directa que provocó que su libro fuese criticado muy duramente en su época, ya que estos temas no eran algo de lo que se hablase abiertamente y mucho menos eran algo de lo que una mujer se quejase (muchos sospechaban que el libro había sido escrito por una mujer pero ninguno pudo confirmarlo). Aunque actualmente se escriben cosas mucho más duras y explícitas sobre estos temas, el sentimiento de tortura y amargura están plasmados en cada página y, por lo menos en mi caso, consiguen contagiar al lector de estas emociones. No es para menos, si tenemos en cuenta que "La inquilina de..." está basada en una etapa real de la vida de su autora, quien tuvo que soportar los problemas de alcohol de su hermano y que probablemente su forma de desahogarse fue escribir esta novela.


¡Pero tranquilos todos!, porque aún a pesar de lo sombrío que lo estoy pintando, este libro también está cargado de sentimientos positivos como la esperanza, la alegría, el amor, la amistad.... no todo es negro en la historia, hay muchas más partes preciosas que tristes y es inevitable terminar la última página con una sonrisa. 






Lo que más me ha gustado ha sido sin duda el carácter de la protagonista. Es una mujer muy fuerte que tuvo que vivir cosas muy duras y aún así tuvo la entereza de salir adelante ella sola y enfrentarse a los demonios que amenazaban con destruirla. Hubo momentos en los que cualquier otra persona se hubiese rendido pero Helen no lo hizo, siguió adelante y sobre todo se aseguró de que su hijo nunca tuviese que vivir o hacer vivir a nadie todo aquel infierno que ella sufría. Me gustó mucho su carácter feminista y me encantaron esas conversaciones donde ella defendía el papel de las mujeres como seres iguales a los hombres, me pareció muy valiente por parte de Anne Brontë poner esas palabras en boca de su protagonista y desde luego digno de aplaudir. 

Es por todos estos motivos por los que no entiendo que no se conozca el nombre de esta escritora en igualdad al de sus hermanas. Anne Brontë es conocida, pero siempre poniéndola por detrás de Charlotte y Emily, y merece su lugar de honor porque este libro es impresionante. Las tres hermanas reivindicaron sus ideas pero "La inquilina de..." pone voz a un problema que aún se sufre hoy. 


Lo que menos me gustó, es cierto que hubo momentos en los que lo pasé mal por la protagonista y me hubiese gustado que esa parte fuese más breve o no tan bien escrita pero, ahora que lo he terminado, no lo cambiaría. Toda esa parte es esencial para poder apreciar de verdad lo que sucede después y valorar en serio estos problemas. No cambiaría nada del libro. (Omitiría a un par de personajes particularmente desagradables o cotillas pero supongo que tiene que haber de todo en este mundo)

A modo de conclusión, decir que existen dos versiones cinematográficas del libro, ambas producidas por la BBC. La primera fue hecha en 1968 y aunque la he buscado por todas partes no he podido encontrarla, Wikipedia dice que existe y algunas páginas lo confirman así que si alguno sabe donde poder verla que me avise, que tengo curiosidad. La segunda versión es de 1996, la podéis encontrar en Series.Ly en inglés con subtítulos en español, yo la vi hace dos años en español pero no consigo encontrarla ahora. Creo que esta última versión es medianamente fiel al libro (no la recuerdo muy bien, tengo que volver a verla) y sólo cambian unos cuantos detalles secundarios.

Versión de 1996
"Esta flor no es tan fragante como una flor del verano, pero ha soportado penalidades que ninguna de ellas podría sufrir: la fría lluvia de invierno ha bastado para alimentarla y su débil sol para calentarla; los helados vientos no le han hecho perder el color, ni han roto su tallo, y la dura helada no la ha marchitado. Sigue fresca y lozana aún con la fría nieve sobre sus pétalos"

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