domingo, 13 de marzo de 2016

"El honor del samurái" (Takashi Matsuoka)

"En 1861 Japón se ha visto forzado a abrir las puertas a Occidente, con el consecuente choque entre ambas culturas. En el puerto de Edo se reúnen barcos extranjeros en busca de oportunidades en esas tierras; uno de ellos transporta a un grupo de americanos cuyo objetivo es llevar la palabra de Dios al pueblo nipón. Para dos de estos misioneros, sin embargo, el viaje supone algo más: la joven Emily Gibson desea dejar atrás un pasado incómodo e iniciar una nueva vida; Matthew Stark tiene algo que ocultar bajo su pacífica apariencia. El destino de ambos se cruza con el de Genji, un joven samurái heredero del clan Akaoka. Su amistad con los foráneos despierta el recelo de otros clanes, que declararán la guerra abierta a Genji. Ayudado por sus dos nuevos amigos y su amante, la geisha Heiko, éste defenderá su posición sorteando intrigas y traiciones"






Durante 251 años Japón se mantuvo aislado casi totalmente del resto del mundo, impidiendo cualquier tipo de intercambio o contacto con países que se expandían y predicaban una fe de la que ellos desconfiaban. 251 años que se acabaron con el tratado de Kanagawa y que pusieron fin, en un corto periodo de tiempo, a siglos de costumbres, tradiciones, pensamientos y sociedad. El Japón de entonces se vio obligado, en contra de la voluntad de muchos, a enfrentarse y aceptar las diferencias culturales y físicas de aquellos que venían a por la oportunidad de comerciar o predicar a un país que ya no podía parar el cambio que se avecinaba.



Aprovechando ese momento de transición, el escritor Takashi Matsuoka nos transporta a un mundo donde el joven señor del clan Okumichi, Genji, desafía a sus compatriotas ofreciendo su protección a los tres misioneros cristianos que acaban de llegar a sus tierras. Temido, respetado y odiado por igual por el resto de los clanes, Genji tiene un curioso don (o maldición) familiar que le permite saber que el Japón que conoce y ama no saldrá intacto del contacto con los barcos extranjeros. Sin embargo, por mucha tristeza que esa certeza le provoca, no puede faltar a su promesa y a su deber de ayudar a los misioneros, especialmente a Emily Gibson y a Matthew Stark, quienes tienen sus propios motivos para acudir a una tierra al borde de la rebelión y que nada tienen que ver con la palabra de Dios. Cuando la casa de Genji, sus habitantes y sus invitados son atacados por bombas y armas de fuego, el trío se ve obligado a huir, violando la ley, y arriesgando sus propias vidas en busca de un lugar seguro donde poder organizarse y descubrir quien está detrás de todos esos ataques. Sólo permaneciendo juntos y aceptando sus propios pasados podrán sobrevivir a la sombra que les persigue y que amenaza con corromper incluso a aquellos de los que nunca se atreverían a dudar. 

Al igual que muchos de los libros que leo, "El honor del Samurái" fue una agradable sorpresa con la que me hice por casualidad en mi tienda favorita de libros de segunda mano. Aquel día fui en busca de alguna novela histórica, no necesariamente ambientada en Asia pero si algo diferente a las novelas históricas que he estado leyendo últimamente. Sentí mucha curiosidad cuando me encontré con este libro y, aunque no estaba muy segura, decidí comprarlo. Sólo he de decir que no me arrepiento para nada de haberlo hecho. Aunque al principio me ha costado bastante seguir el ritmo, poco a poco me fui metiendo en la historia y comprendiendo más hasta que punto el fin de esos 251 años marcó un antes y un después en Japón. La historia en sí no es excesivamente innovadora ni tiene giros del argumento muy sorprendentes, pero la curiosidad sobre lo que va a suceder con los personajes y la trama sobre el don de la familia de Genji consiguen enganchar al lector página tras página. Además, este libro nos ofrece una visión muy realista sobre la sociedad japonesa de aquel entonces, tanto en lo bueno como en lo malo, y sin tratar de ensalzarla o degradarla en comparación con otras. Yo no soy una gran experta sobre la historia de Japón ni sobre sus costumbres, por lo que tampoco soy la más adecuada para decir si este libro dibuja un relato fiel a como era la realidad, sin embargo por las críticas que he leído si puedo deciros que se considera un muy buen libro en ese sentido. 




Lo que más me ha gustado, ha sido lo mucho que este libro me ha abierto los ojos. Como ya he dicho yo no soy ni me considero una experta sobre las culturas asiáticas por lo que este libro me ha servido para acercarme un poco a la japonesa y entender muchas cosas que antes simplemente conocía de oídas. Sin embargo, en lo que este libro me ha abierto los ojos ha sido en algo muy diferente y sin embargo muy lógico. Ese algo es lo mucho que la percepción del mundo cambia de un país a otro. Por poner el ejemplo más claro, la primera vez que el personaje de Emily aparece y se la describe, me la imagine como una mujer guapísima, incluso más de lo habitual en la literatura. Muchas veces, de hecho, los personajes americanos del libro recalcan lo guapa que es. Por eso no me pudo sorprender más que cuando Genji la vio por primera vez, lo más suave que pensó sobre ella fue que era una mujer "difícil de mirar" y de hecho todos los personajes japoneses, tanto hombres como mujeres, la encontraban terriblemente fea. Una vez pasada la sorpresa inicial, me di cuenta de lo lógico que era, ya que los estándares de belleza cambian mucho dependiendo del lugar donde nos encontremos, y lo que se considera hermoso en un sitio puede ser todo lo contrario en otro. Sin embargo, al principio me costó mucho acostumbrarme a ese cambio de mentalidad porque es todo lo opuesto a lo que yo estoy acostumbrada y por eso me gustó, porque me sacó de mi zona de confort y me hizo comprender muchas cosas que nunca me había parado a pensar. 










Lo que menos me ha gustado, ha sido lo difícil que se me hizo seguir la historia, sobre todo al principio. Esta dificultad fue provocada por dos cosas, la primera únicamente causa mía y la segunda causa del escritor. Con respecto a aquella que sólo me puedo atribuir a mí misma, son los nombres de los personajes japoneses. Como no estoy muy acostumbrada a ver películas, series o leer libros ambientados en países asiáticos se me hizo muy difícil recordar los nombres de los personajes y a veces me sorprendía a mí misma dándome cuenta que ese personaje que pensaba que era nuevo en realidad ya había salido varias veces desde el comienzo del libro. Obviamente no puedo culpar al escritor de esto y tampoco puedo decir que lo considero algo negativo ya que no lo es, pero sí que contribuyó mucho a que me costase seguir la lectura en algunos momentos. Para los que, si os animáis, os encontréis en la misma situación que yo os recomiendo hacer una lista de los personajes e ir indicado quien es quien por vosotros mismos, ya que la lista que el libro proporciona se limita a decir que título ostenta cada personaje y eso a veces no es suficiente. Lo segundo que me provocó la dificultad y que sí es causa del escritor fue los saltos temporales que se dan de repente, a veces de un párrafo a otro o incluso dentro de una conversación. Me hubiera gustado que hiciese estos saltos menos repentinos o que los hubiese indicado de alguna manera ya que, entre lo que me costaba recordar los nombres y esos saltos, a veces tenía que volver atrás y leer otra vez la escena para entenderla. Esto último es lo único que marcaría como negativo en el libro, y una vez te acostumbras al estilo del escritor resulta más sencillo darse cuenta de que estaba haciendo un salto al pasado o, incluso, hacia el futuro. 

En resumen, tal vez "El honor del samurái" no sea el libro más fácil de leer pero en cuanto te acostumbras al estilo del escritor no puedes evitar querer seguir leyendo y saber que es lo que les va a suceder a esos personajes que poco a poco aprendes a querer y a respetar. Algunos de esos personajes son especialmente memorables y te hacen desear que el escritor hubiese escrito más libros contando las historias de algunos de ellos. Deciros, sin embargo, que a pesar de que este libro tiene un final cerrado, Takashi Matsuoka escribió una segunda parte, "El puente de otoño" (reseña), donde cuenta no sólo la historia de los antepasados de Genji, sino también qué sucedió con los cuatro personajes principales después del final del primer libro. En conclusión, ¿recomiendo este libro? depende de la persona que me lo pregunte pero en general, si os llama la atención, os diría que sí, que le deis una oportunidad pero teniendo en cuenta todo lo que ya os he dicho. 






"La lealtad era la virtud fundamental de los samuráis. Sin lealtad nada tenía sentido. Kawakami, que había analizado la lealtad desde todos los puntos de vista imaginables tenía cada vez más claro que los días de la lealtad a una persona estaban llegando a su fin. El el futuro, se debería lealtad a una causa, a un principio, una idea, no a un hombre o un clan. Que un pensamiento tan inaudito se hubiese abierto paso en su mente era de por sí asombroso, y un indicio más de la insidiosa influencia de los extranjeros"


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