domingo, 3 de abril de 2016

"Assur" (Francisco Narla)

"El héroe que surgió de tierras gallegas para vengar las incursiones vikingas en la península. En plena Reconquista, los normandos invaden las tierras de Galicia para hacerse con los tesoros de Santiago de Compostela, la joya de la cristiandad. Assur, un niño de doce años, emprenderá la búsqueda de su familia hasta que es apresado por los mismos invasores que arrasaron su aldea y mataron a los suyos. Junto a los nórdicos recorrerá los más recónditos parajes de Europa medieval, surcará los océanos helados, conquistará tierras y conocerá el amor. Pero por encima de todo mantendrá viva una única esperanza: el regreso"






Pocas veces un pueblo había sido tan temido como lo fue el pueblo Vikingo. Masacres, ferocidad, crueldad, ensañamiento, terror...aquello que dejaron tras de sí es lo que hoy recuerda la historia y es lo que nosotros mismos utilizamos para describirles, alejándoles incluso del concepto de humanos. En el año 840 d.c. decenas de naves llegaron a las costas Gallegas y Asturianas trayendo consigo el horror que estaba asolando Europa. A Galicia la llamaron Jacobsland y vinieron atraídos por los tesoros que las iglesias escondían, llamados por la fama de la ciudad de Santiago de Compostela. Cientos pagaron por su avaricia y ellos, simplemente, continuaron su camino...pero, ¿a quienes dejaron atrás?



Con una mano única para fundir la realidad con la ficción, Francisco Narla nos cuenta la historia de una de las víctima que los Vikingos no llegaron a matar: Assur, un niño de apenas doce años que fue testigo de cómo los guerreros nórdicos arrasaron su pueblo, dejando a más muertos que vivos tras de sí. Obligado a enterrar con sus propias manos a sus padres y hermanos, Assur jura entre lágrimas que no parará hasta que encuentre a los hombres que pusieron fin a su infancia y que se llevaron a dos de sus hermanos para convertirlos en esclavos. Sólo tenía doce años, pero ya no podía ser más un niño. Gracias a la bondad del infanzón Gutier de León, Assur encuentra un nuevo hogar arropado por el apoyo de tres hombres de culturas y personalidades tan dispares que asombra incluso que puedan permanecer juntos en una misma habitación. De ellos aprende el arte de la guerra, de la curación, del saber, pero por encima de todo aprende que las viejas heridas permanecen pero no matan, y que siempre hay un motivo para seguir luchando. Sin embargo, su nuevo hogar no es suficiente para hacerle olvidar el dolor del pasado y el vacío que siente en su interior por la falta de sus hermanos. Resistente a la persuasión de sus mentores, Assur sigue en su empeño de ir en busca de los Vikingos y de rescatar a lo poco que le queda de familia, aunque eso signifique volver a perderlo todo. 







Durante 932 páginas somos testigos del paso de los años en la vida de un personaje que va capturando al lector y ganándose su cariño de forma que muy pocos personajes protagonistas consiguen. Hace varios meses que terminé este libro pero el recuerdo de ese niño sigue muy presente en mí y aún siento nostalgia al pensar que no volveré a leer nada protagonizado por él. La última página fue quizás una de las más agridulces del libro ya que representaba el final de una historia que me atrapó por completo y que me hizo sentir mil emociones distintas, pero a la vez era una despedida que, para mí, llegó demasiado temprano. "Assur" es un libro largo, uno de los más largos que he leído, pero en ningún momento da la sensación de ser pesado o interminable, de hecho todo lo contrario. La gran cantidad de personajes distintos que vienen y se marchan, los cambios de ubicación continua y el avance rápido de la trama dejan muy pocos momentos en los que el lector pueda pensar que Francisco Narla se ha excedido en la extensión de su novela. 

Por otro lado, me ha encantado que Assur tuviese la oportunidad en este libro de pasar varios años viviendo entre Vikingos ya que, como dije a comienzo de esta reseña, la idea que hoy tenemos de ese pueblo está muy alejada de la idea de "seres humanos". Muchas veces, por el cine o la televisión, da la sensación de que los Vikingos vivían por y para la guerra y que, quitando eso, no eran nada más, incluso a veces es difícil imaginarse la compasión o la paz asociada a ellos. En este libro los bandos no son tan extremos y no todo es tan blanco o tan negro como a veces da la sensación de ser. Me ha gustado poder conocer las dos caras de ese pueblo nórdico, la de la guerra y la de su vida fuera de ella, porque he tenido la oportunidad de acercarme a unas costumbres, religión y tradiciones que sólo conocía superficialmente. Con respecto al rigor histórico, yo no soy una experta así que tampoco soy la más adecuada para aseguraros de que en este libro vais a encontrar una historia lo más real posible, sin embargo si que se nota que hay un intenso trabajo de investigación detrás del libro por lo que me atrevo a decir que es bastante fiel a la realidad. 

Lo que más me ha gustado, ha sido, sin lugar a dudas, los personajes. En este libro hay una gran cantidad de personajes y lo mejor es que cada uno tiene su propio carácter, su propio pasado y están construidos de tal forma que en seguida te encariñas de ellos. A pesar de la extensión del libro soy capaz de recordar a casi todos los personajes que salieron en él, porque cada uno de ellos significó algo en la historia y consiguió conquistarme por sí mismo y no sólo por su conexión con el protagonista. Fue precisamente por eso que los peores momentos de este libro, para mí, fueron aquellos que implicaban despedidas. Recuerdo un momento concreto en el que Assur se despide de un personaje y ambos prometen que volverán a verse, que los dos viajarán para ver al otro, que su amistad continuará, sin embargo tanto ellos como yo sabíamos que esa era la última vez que los dos iban a verse. No suelo llorar con los libros, pero esa escena consiguió sacarme más de una lágrima. Para mí, el hecho de que Francisco Narla consiguiese despertarme ese sentimiento fue una de las mejores cosas del libro. 


Lo que menos me ha gustado, ningún libro es perfecto (por mucho que a veces me gustaría decir que sí) y aunque a veces me cuesta encontrar algo que no me haya gustado siempre hay una cosa que podría haber sido diferente. En este caso, las ganas del escritor de dejar claro cada detalle de la vida de sus personajes y de los detalles históricos que rodean la historia se juntaron con mi propia impaciencia, dando lugar a situaciones bastante estresantes y cómicas para mí. Ocurrió en dos ocasiones durante la lectura, en la que el escritor interrumpió escenas muy importantes y tensas para introducir a un nuevo personaje, aprovechando también para explicar la historia política y social del momento. El problema es que yo estaba tan metida en la historia que necesitaba saber lo que le iba a ocurrir a Assur a continuación, por lo que en esos dos momentos terminé saltándome esas partes para leer como terminaba la escena que se había interrumpido y luego, más tranquila, volvía atrás y leía lo que me había saltado (ser comprensivos). Depende del lector juzgar si esto es algo positivo o negativo del libro. Yo no lo considero negativo, sólo estresante. 

En resumen, ¿recomiendo este libro? . Normalmente sería más cauta, teniendo en cuenta su extensión, a la hora de recomendarlo, pero en este caso no lo creo necesario. Sí, es un libro muy largo, a mí me encantan los libros largos, y no todo el mundo se siente lo bastante motivado para enfrentarse a una historia de esta extensión. Sin embargo, "Assur" es un libro con una historia interesante, muy graciosa, dolorosa, emocional y absorbente que yo recomiendo mucho leer. Creedme, estuve dos años viendo este libro en una de las estantería de la tienda de segunda mano a la que siempre voy, dos años dudando de si llevármelo o no,  y al final decidiéndome porque soy gallega y me picaba la curiosidad de leer un libro de este estilo que estuviese ambientado en mi tierra. Sólo diré que ojalá lo hubiese comprado antes. 





"Leif calló dándole tiempo al otro a buscar las palabras. Su historia y la de su familia eran oscuras, su abuelo primero y su padre después habían sido exiliados. Leif sabía que el pasado de un hombre puede ser una losa de la que es fácil arrepentirse, pero con la que es difícil cargar, y también sabía que en el alma de un hombre podía haber penalidades difíciles de exhortar. 

                          -Por un momento temí no recordarlo...No, no soy un sviar - dijo al fin el arponero- Mi nombre es Assur, Assur Ribadulla, y soy hispano, del lugar que vosotros llamáis Jacobsland; llegué aquí como esclavo..."


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