domingo, 22 de enero de 2017

"El fuego en el que ardo" (Mike Lightwood)


"Ser gay puede complicarte mucho la vida.
¿Todas esas películas y series que te cuentan lo maravilloso que es ser gay? ¿Estar rodeado de compañeros modernos en el instituto que te quieren como eres ¿Padres que te apoyan incondicionalmente? Todo mentira. La realidad no es esa. Al menos, no la del protagonista de esta historia, que vive un auténtico infierno por culpa de aquellos que no lo aceptan como es. Pero, cuando las cosas se complican de verdad, conoce a un chico de ciudad con una visión del mundo completamente distinta. Con su ayuda, deberá escoger entre dejarse consumir por las llamas de quienes lo odian o renacer de sus propias cenizas"







Algunos dicen que ser homosexual no es natural, que no es más que una conducta viciosa y que supone una aberración para nuestra sociedad. Los argumentos se basan en religiones, decencia, tradición, ideología y no sé cuantas cosas más que se empeñan en odiar algo que, realmente, no afecta a la vida de ninguno de nosotros. Tengo 23 años y no ha habido un sólo argumento que, en todo este tiempo, haya conseguido convencerme de que la vida y dignidad de una persona vale menos que la de otra. Desgraciadamente vivimos en una sociedad que se empeña en negar la diversidad y que considera un insulto que una persona se enamore o se acueste con otra de su mismo sexo. Porque claro, el amor es mucho peor que la violencia. Algunos se llevarán las manos a la cabeza y me dirán que estoy exagerando, pero después de años viendo los gestos, palabras y miradas de desprecio hacia amigos míos por el simple hecho de darse la mano me doy cuenta de lo fácil que es decir "no es para tanto". Leer este libro y descubrir en la nota del autor que muchas cosas que suceden en él están basadas en casos reales... sólo diré que me hirvió la sangre mientras lo leía. 


Óscar es un joven de 16 años que vive en un pueblo pequeño, demasiado pequeño y cerrado para alguien como él. Podría haber pasado desapercibido, unos pocos años y se iría a la universidad donde, generalmente, hay más tolerancia. Pero no pudo ser así. Todo se fue a la mierda el día que alguien consideraba un amigo le traicionó y todo el instituto se enteró de que era homosexual. Desde entonces todo giró en torno a los insultos, las burlas, las persecuciones y las bromas hirientes que sus compañeros consideraban graciosas y sus profesores ignoraban . Todo ello sumado a la difícil situación que vive en su casa, empujan a Óscar a un camino muy peligroso en el que el control es sólo una ilusión de su mente. Cuando un día las cosas van demasiado lejos en la escuela, Óscar decide apuntarse a clases Judo en la ciudad para aprender a defenderse. Allí conocerá a Sergio, un chico un año mayor que se fija en él desde el primer momento. Un café lleva a otro, con el tiempo se hacen buenos amigos y, tal vez, algo más. Pero el pasado de Óscar y su presente son muy difíciles de olvidar, han creado heridas que no se cierran y su vida se vuelve día a día más complicada. Óscar tendrá que aprender, en este libro, a quererse a sí mismo y luchar contra aquellos que le hacen daño, incluso cuando son personas que una vez lo significaron todo. 

No es la primera vez que hago una reseña sobre un libro que gira en torno a la homosexualidad, pero siempre he intentado que fuesen historias suaves, más orientadas a entretener que a hacer una reivindicación. Esto ha cambiado con "El fuego en el que ardo" y me alegro de que sea así, ya que por mucho que me esfuerce en convencerme de que estamos alcanzando la igualdad aún queda un largo camino por recorrer. Mike Lightwood explica en su libro que muchas de las situaciones que tienen lugar en él le han sucedido a personas reales, lo que hace aún más duras algunas de sus escenas. Sin embargo, esto no significa que vayáis a necesitar una caja de pañuelos si os decidís a leerlo, ni mucho menos, ya que este libro trata de la superación y del optimismo, incluso cuando todo a nuestro alrededor es demasiado oscuro. El mensaje del escritor es muy inspirador y sólo por ello os recomiendo su lectura. 

¿Pero es un mensaje bonito lo único que éste libro puede ofrecer? no. "El fuego en el que ardo" es una auténtica montaña rusa emocional, algo que, los que me seguís sabéis, adoro especialmente. Son muchas las emociones que he sentido entre sus páginas: impotencia al ver la situación en la que vive Óscar, ternura al ver como se relaciona con la gente a la que quiere, diversión y risas ante los comentarios de su mejor amigo, odio al ver como le tratan... los personajes se adaptan muy bien a estos sentimientos, provocándolos y experimentándolos junto con el lector, lo que hace que podamos empatizar fácilmente con ellos. La historia es muy emocional, tal y como a mí me gusta, con momentos de mucha tensión que ponen a prueba al protagonista y que sacan muchos lados distintos de él. En general es una lectura fascinante, que se lleva con facilidad y que no deja indiferente al lector. La trama está muy bien llevada y sabe combinar de la forma adecuada los momentos de tristeza con los de felicidad, sin abusar de ninguno de ellos y mostrándolos en el momento adecuado con los personajes justos. 

El libro puede gustar más o menos, enamorar o decepcionar, pero al menos una de sus escenas debería conseguir conmover a todo aquel que la lea y hacer reflexionar sobre muchas cosas, aún cuando el resto del libro pueda no gustar tanto, que no ha sido mi caso. Se puede estar de acuerdo o no con la libertad sexual, pero la violencia es violencia y no debería tener cabida en ningún lugar. Sólo deseo, aunque me temo que no es así, que no haya existido ningún chico real, en un vestuario real, que haya pasado por lo que Óscar pasó. 



Lo que más me ha gustado es la forma en la que Óscar se enfrenta a sus demonios. Cuando el libro comienza, su situación es muy delicada, él no lo sabe pero está cerca de un límite muy peligroso y basta un instante para cruzarlo y no poder marcha atrás. Me ha gustado que el escritor nos mostrase eso ya que muchos chicos y chicas pasan por ello. Ojalá Óscar pueda servirles como ayuda para darse cuenta de que no están solos, pero que tampoco pueden permitirse continuar así. No es fácil superar esas necesidades autodestructivas, no basta con tomar la decisión y el problema ya está arreglado. Es un camino difícil y muy largo, pero vale la pena recorrerlo. Siempre vale la pena. 


Lo que menos me ha gustado es que Sergio, el coprotagonista, es tan perfecto que queda eclipsado por los demás personajes y no se lo merece. Este libro tiene personajes increíbles, que mezclan luz con oscuridad alcanzando un equilibrio interesante y que llama mucho la atención. Un claro ejemplo de ello son Óscar y Darío. Este último me ha llamado especialmente la atención dado que su papel tiene mucho peso en la forma en la que se desarrolla la trama, y no de una manera positiva precisamente. Mi primer impulso es odiar a este personaje, y aunque una parte de mí lo hace, la otra siente mucha pena por él y desea tener la oportunidad de profundizar en su propia historia. Como persona no me gusta, como personaje me parece uno de los mejores del libro. Me da pena que por tener este tipo de personajes, Sergio no llame tanto la atención como Darío. Es un chico muy perfecto rodeado de personajes muy grises. No es que no existan personas como él en la vida real, las hay y tengo la suerte de conocer a algunas, pero al leer el libro Darío parece ser más real y, en mi caso, al terminar de leer le recuerdo más a él que a Sergio. 

En resumen, Mike Lightwood se propuso dos cosas cuando escribió este libro; normalizar la diversidad sexual y ofrecer un apoyo a aquellos jóvenes que sufren acoso por su orientación, mostrándoles que siempre hay que tener esperanza, que siempre hay algo mejor esperándonos. Es un propósito ambicioso pero creo que este libro está a la altura de conseguirlo y espero que muchos jóvenes encuentren en él una inspiración para hacer frente a sus demonios. A todos los demás, no os dejéis llevar por lo negativo que parece el argumento, también hay mucha felicidad en sus página y os recomiendo darle una oportunidad para demostrároslo. 



"- ¿A dónde vas con tanta prisa? ¿Te espera alguien en el baño de los tíos?

Trato en vano de contener las lágrimas que se acumulan en mis ojos, pues no sé que he hecho para merecer esto. Realmente no lo sé, porque yo no tengo ninguna culpa de ser como soy. No es algo que haya elegido, no ha sido una decisión consciente que nadie me haya permitido tomar. Nací así, simplemente. ¿Por qué tengo que soportar tanta humillación por algo que no es culpa mía?"

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