domingo, 19 de febrero de 2017

"Todo esto te daré" (Dolores Redondo)

"En el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. El rechazo de su poderosa familia política, los Muñiz de Dávila, le impulsa a huir pero le retiene el alegato contra la impunidad que Nogueira, un guardia civil jubilado, esgrime contra la familia de Álvaro, nobles mecidos en sus privilegios, y la sospecha de que ésa no es la primera muerte de su entorno que se ha enmascarado como accidental. Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien. La inesperada amistad de estos tres hombres sin ninguna afinidad aparente ayuda a Manuel a navegar entre el amor por quien fue su marido y el tormento de haber vivido de espaldas a la realidad, blindado tras la quimera de su mundo de escritor. Empezará así la búsqueda de la verdad, en un lugar de fuertes creencias y arraigadas costumbres en el que la lógica nunca termina de atar todos los cabos."






Dolores Redondo es un nombre que suena con fuerza en el mundo editorial desde hace varios años. Su trilogía del Baztán ha sido vendida a más de 30 editoriales y sus lectores se cuentan en cientos de miles por todo el mundo. Es, sin duda, una escritora por derecho propio que ha conseguido sorprender y ganarse el respeto de aquellos que la siguen y que esperan, ansiosos, cada nueva historia que ella esté dispuesta a regalarles. Sin embargo, hay una novela que estuvo rondando su mente durante muchos años pero que no se había atrevido a publicar. Una novela sobre el dolor y el sufrimiento, destinada a luchar contra prejuicios y dispuesta a tocar temas delicados que no todos están dispuestos a enfrentar. Era un riesgo grande para una escritora que estaba empezando, por ello su marido le aconsejó que esperase a que los lectores la conociesen, que se los ganase primero y luego, cuando estuviesen listos, se lanzase al vacío. El resultado de ese consejo fue unos años de espera y el Premio Planeta 2016 para la novela que, en su día, no estaba lista para ver la luz.



Manuel es un famoso escritor que vive en Madrid junto a su marido, Álvaro, un empresario que a menudo tiene que irse de viaje por negocios. Una mañana, mientras trabaja en su nueva novela, Manuel recibe la visita de dos policías que traen consigo la noticia que va a destruir por completo su vida: Álvaro ha muerto en un accidente de coche en Lugo y él debe ir a reconocer su cadáver. Una noticia imposible por muchas cosas, pero sobre todo porque se suponía que Álvaro debía estar en Barcelona y no en Galicia. Roto por el dolor y sufriendo con las sospechas sobre su marido, Manuel llega a Galicia, donde descubre que la ubicación no era lo único en lo que había sido engañado. Al parecer, y sin él saber nada, Álvaro provenía de una familia noble gallega, tenía el título de marqués y más parientes vivos de lo que le había dicho. Frustrado por todas las mentiras, lo único que Manuel quiere es enterrarle y marcharse cuanto antes, pero el inesperado testamento de su marido le retiene y pronto se verá envuelto en la red de mentiras y secretos de una familia que, desde luego, no le quiere allí. Cuando un policía retirado contacta con él y le dice que las circunstancias de la muerte de Álvaro no son lo que parecen y se han encubierto algunos de los detalles más sospechosos, Manuel deberá decidir si quiere profundizar aún más en el oscuro pasado de su marido para descubrir la verdad o seguir conviviendo con sus sospechas sobre él sin saber si son o no son ciertas. 

Estoy completamente enamorada de este libro. Cuando mi madre insistió tanto en que lo leyese no supuse que me fuese a atrapar tanto como lo hizo, pero me alegro de haberle hecho caso porque ha valido muchísimo la pena y gracias a él he descubierto a una escritora que, desde luego, tengo pensado seguir. "Todo esto te daré" es una novela con un gran misterio, pero sobre todo con muchas emociones que acompañan al lector a lo largo de las páginas y consiguen cautivar  través de los sentimientos que el protagonista va experimentando. Es una historia muy emocional, cosa que siempre he valorado mucho, y con una trama compleja y llena de detalles que se van desvelando poco a poco, cambiando el sentido de todo lo que leemos con cada nuevo descubrimiento. Eso es algo que me llamó mucho la atención mientras leía, ya que llegué a un punto en el libro en el que estaba segura de hacia donde se dirigía la trama, pensaba que el argumento ya no se complicaría más pero, de repente:¡bam!. El giro argumental que se produjo me sorprendió tanto y aportó tantos nuevos matices y temas al libro que no pude más que admitir que me encontraba ante algo que no podía no recomendar. 




La novela de Dolores Redondo está muy bien escrita y planeada, con personajes de todo tipo que no podrían ser más diferentes, pero que se complementan los unos a los otros e impulsan la trama hacia nuevos puntos y emociones. Es increíblemente fácil de leer, ya desde las primeras páginas me quedé atrapada por la historia y no me daba cuenta de la rapidez con la que los capítulos pasaban uno tras otro. De vez en cuando podía perder un poco el ritmo y decaer, pero en seguida se recuperaba y volvía a sorprendernos con nuevos acontecimientos. En general, ha resultado una lectura fascinante que me dio mucha pena que se acabase, ya que echaré de menos a los personajes y me hubiese gustado saber un poquito más de ellos. Tomaré nota del resto de las novelas de la escritora para darles una oportunidad dentro de un tiempo. 


Lo que más me ha gustado han sido las emociones que sentí mientras leía el libro. No es exactamente que sintiese lo mismo que sentía el protagonista, que en parte también, sino que llegué a sentir otro tipo de emociones como la pena y la impotencia al ser testigo del dolor de Manuel y ser consciente de que tenía que haber alguna razón detrás de todas las mentiras de Álvaro. Manuel es un personaje muy entrañable y frágil, al que me dieron ganas de abrazar y proteger desde el principio y, por ello, más que sentir su dolor por la muerte de su marido, yo sufría por lo mal que lo estaba pasando con sus sospechas y miedos. He sufrido mucho leyendo este libro pero eso ha sido una de las mejores cosas de leerlo, ya que ser capaz de transmitir todas esas emociones de forma tan sutil es muy complicado y Dolores Redondo lo ha conseguido. 

Lo que menos me ha gustado, la verdad es que mi respuesta va a ser muy paradójica pero...lo que menos me ha gustado es que Álvaro haya tenido que morir para poder iniciar esta historia. Su personaje me gusta mucho y llegué a cogerle un gran cariño mientras leía, además de que me daba mucha pena todo lo que Manuel estaba sufriendo por su muerte y sus secretos. Normalmente, este tipo de cosas no me importan cuando leo un libro que arranca con esta premisa, pero es la primera vez que lamento tanto la muerte de un personaje que ya no vive cuando el libro comienza. He empatizado mucho con esa pareja y llegué a desear que ojalá la trama se hubiese iniciado con un accidente no mortal o una desaparición, para que al final pudiesen reunirse de nuevo. Pero eso no podía ser ya que esta novela va sobre el sufrimiento y su superación, así que tenía que ser así, por mucho que duela. 

En resumen, si aún no le habéis dado una oportunidad a Dolores Redondo, os aconsejo que se la deis, o al menos a esta novela que a mí me ha gustado tanto. En "Todo esto te daré" encontraréis secretos familiares, manipulación, engaños, asesinatos, amor y gardenias; todo envuelto en un escenario de tierras verdes y viñedos que conquista el corazón de aquellos que pasan en él el tempo suficiente para aprender a amarlo. 




 "Había olvidado que la escritura nace de la pura miseria, del dolor inconfesable, de los secretos que morirán con nosotros, porque la magia consistía en insinuarlos sin mostrarlos jamás, sin dejar que la desnudez del alma se convirtiese en pornografía de la emociones. Avanzó hacia el escritorio sintiendo como su cuerpo perdía el calor de la ducha envuelto en una toalla que comenzaba a quedarse fría. Extendió la mano y con las yemas de los dedos llegó a acariciar el suave envoltorio que cubría las hojas. Dos paquetes de folios y uno de bolígrafos, nada más. Suspiró y huyó de allí"

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