lunes, 24 de abril de 2017

"El hielo de mis venas" (Mike Lightwood)


"Vivir con culpa no es tarea fácil, y eso es algo que Darío sabe muy bien. Después de todo, el que solía ser su mejor amigo vive un auténtico infierno tras confesarle lo que sentía por él, y lo peor es que Darío no puede hacer nada para arreglar la situación. Atormentado por unas oscuras pesadillas, Darío se enfrenta cada día a su peor enemigo: él mismo. El problema es que es demasiado difícil aceptar lo que siente, sobre todo cuando hacerlo significaría que tal vez no sea la persona que siempre ha creído ser. El hielo de sus venas se extiende cada vez más, y dependerá solo de él conseguir que se derrita o dejar que se extienda hasta congelarlo por completo"







Me gustaría empezar esta reseña comentando que cuando empecé a leer este libro, dos chicos en Barcelona acababan de recibir una paliza sólo por haberse mostrado afecto en público. Ese acto tan repugnante ha demostrado que, por mucho que nuestra sociedad ha avanzado en temas de respeto, aún queda mucho camino por recorrer. La leyes que defienden y protegen al colectivo LGBTIQ  son de gran ayuda para alcanzar este objetivo, pero no es suficiente. Es necesario que cada individuo de nuestra sociedad entienda y respete que las personas tienen el derecho de vivir sus vidas de la forma que más feliz les haga, siempre y cuando eso no provoque daño en los demás. Que un chico se acueste con otro chico, o que una chica se acueste con otra chica, o que una persona se someta a un tratamiento para poder cambiar de sexo porque lo necesita, es algo que no ataca ni causa un daño a nadie. Nadie va a morirse por ver un beso entre dos personas, ningún niño va a crecer peor por ser criado por una pareja que le ama con locura. Sin embargo, la homofobia sí que ataca, sí que daña, sí que se mancha de sangre y sí que mata. ¿Cómo podemos ayudar a la gente a entender esto? A través de libros, series y películas que no teman la respuesta de lo establecido. A través de libros como "El hielo de mis venas" que muestren y reflexionen sobre la dureza del mundo en el que vivimos y que, sin embargo, muestren también la belleza del amor y la amistad. 




El primer libro de Mike Lightwood, "El fuego en el que ardo" (reseña) consiguió ganarse el cariño de miles de lectores gracias a su retrato de la superación. Ahora el escritor regresa para mostrarnos una nueva y conmovedora historia. Transcurriendo de forma paralela al anterior libro, aquí nos encontramos con el personaje de Darío, quien era uno de los mejores amigos de Óscar y el causante de que todo el instituto descubriese su homosexualidad y empezasen a acosarle. Desde entonces, Darío se siente culpable y las pesadillas se han convertido en su propia tortura personal, que le recuerdan cada noche lo que ha hecho y lo que es. Intenta decirse a sí mismo que él no es de esa forma, que lo suyo con Óscar fue una excepción, pero en el fondo sabe que hay algo en él que le hace diferente y lo único que desea es enterrar esa parte tan profundamente que termine por desaparecer. Sin embargo, cada noche las pesadillas se vuelven más violentas y cada día el instituto se vuelve un infierno mayor para ese chico al que lastimó. Tarde o temprano Darío tendrá que hacer frente a aquello que tanto teme y cuando lo haga podría nacer de nuevo o perderse para siempre. La pregunta es, ¿cuál será su elección?. 

Cuando leí "El fuego en el que ardo" me declaré absolutamente enamorada del libro y del mensaje que el escritor expresaba en él. Sin embargo, había una cosa que me había llamado mucho la atención y que deseé que tuviese mayor protagonismo en la historia, eso fue el personaje de Darío. A pesar del odio que me despertaba, sentía mucha atracción por él ya que sabía que estaba ocultando muchas cosas que en el primer libro no podemos descubrir. Estaba convencida de que si conociese su historia completa o su punto de vista, podría llegar a entender (aunque no compartir) los motivos por los cuales hizo lo que hizo. Ahora veo que no me equivocaba. 




La lectura de "El hielo de mis venas" me ha dado todas las respuestas que necesitaba y me ha regalado, además, una gran historia que no dejé de leer hasta que la terminé a las pocas horas de empezarla. La historia de Darío es desgarradora y llena de emociones oscuras que se van apoderando del lector y le sumergen cada vez más en una lectura donde el personaje principal baila entre ser el héroe o el villano en las vidas de aquellos a los que ama. En este libro el personaje de Darío no se redime, los actos por los que le conocimos en el primer libro siguen siendo igual de crueles y ni siquiera su punto de vista es capaz de justificarlos. Sin embargo, lo que sí podemos llegar a entender es que, muchas veces, las personas buenas hacen cosas malas y eso no significa que sean monstruos. Lo verdaderamente importante es aquello que haces después, y por ese motivo Darío se ha convertido en uno de mis personajes favoritos de los libros de Mike Lightwood. Un chico gris, atormentado, triste y demasiado confundido por aquello que es y por aquello que la sociedad le pide que sea. ¿Podemos realmente atribuirle toda la culpa de lo que ha hecho? ¿No podemos considerar que tal vez, sólo tal vez, la sociedad haya jugado también su papel en sus actos?. La forma en la que el escritor muestra este dilema y hace reflexionar sobre él me demuestra que nos encontramos ante alguien cuyos libros merecen ser leídos y, desde luego, recomendados. No tengo ninguna duda de que seguiré su carrera con mucha atención. 

La lectura de esta historia ha sido intensa en todos los sentidos, desde la primera página te sientes atrapado por los pensamientos de su protagonista y, en mi caso, no pude dejar de leer hasta terminarlo. El ritmo es rápido, saltando del presente al pasado pero sin resultar confuso en ningún momento, y  que nos permite ver algunas de las escenas que ya conocíamos del libro anterior pero desde un punto de vista nuevo que aporta más detalles y nuevos significados a todo lo que sucede en ellas. Ambos libros se complementan creando una historia mucho más completa y compleja de lo que ya era. Aunque no es necesario leer ambos para comprenderlos, yo aconsejo hacerlo porque es la única manera de entender todo lo que realmente está sucediendo en ellos. 



Lo que más me ha gustado ha sido que Mike Lightwood ha escrito esta segunda parte sin necesidad de repetir la fórmula de la primera. Podría haber caído en el error de ir a lo fácil, a lo que funcionó la primera vez, pero no lo hizo y eso ha convertido este libro en algo radicalmente distinto al anterior. Conforme en la primera parte Óscar luchaba contra un enemigo que viene de fuera, contra aquellas personas que le desprecian por ser homosexual; en esta segunda parte Darío se enfrenta a un enemigo interno: al odio contra sí mismo y a la no aceptación de aquello que es. Son dos situaciones distintas, pero ambas igual de reales. Ahora mismo, en este instante, chicos y chicas por todo el mundo están pasando por esto y creen que están solos en su lucha. Normalmente, los libros y películas que tratan el tema de la homosexualidad se centran únicamente en el acoso externo, pero hay muchas más cosas que mostrar y este libro nos cuenta una de ellas, permitiendo al lector entender esa otra lucha que es muy fácil de juzgar pero muy difícil de comprender. 

Lo que menos me ha gustado. Lo he estado pensando y no se me ocurre nada especialmente destacable. La historia y los personajes están muy bien construidos y los mensajes de Mike Lightwood son conmovedores. Estoy segura de que tiene defectos, pero en este momento, con sólo una primera lectura, no he sido capaz de detectarlos. 

En resumen, a pesar de lo mucho que hemos avanzado, necesitamos más libros como "El hielo de mis venas". Una lectura que ayude a abrir los ojos, que ayude a pensar, que ofrezca una historia entretenida y emotiva. Un libro en el que algunos se puedan identificar o puedan encontrar consuelo, y que ayude también a aquellos que lo tenemos mucho más fácil por tener una orientación sexual socialmente aceptada a ver lo que otros pueden estar pasando. Un libro que entretenga, pero también que enseñe. Entonces, ¿recomiendo leer esta historia?, por supuesto que sí.  






"Ahora comprendo que, en el fondo y por mucho que me pese, Carlos también es una víctima. Una víctima de esta sociedad de mierda que nos obliga a ocultarnos, que nos enseña que lo que somos está mal. Una sociedad que nos hace odiarnos desde que nos damos cuenta de que somos diferentes. Carlos es víctima de su propio odio, del odio hacia sí mismo, pero es un odio que le han inculcado. Un odio que proyectaba en Óscar, al igual que yo estoy proyectando en él el odio que siento hacia mí mismo. Supongo que, después de todo, no somos tan diferentes. 

Pero el hecho de que sea una víctima de todo esto no justifica lo que ha hecho, al igual que el miedo tampoco justifica lo que he hecho yo"

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