domingo, 8 de octubre de 2017

"Llámame por tu nombre" (André Aciman)


"En una localidad de la costa de Italia, durante la década de los ochenta, la familia de Elio instauró la tradición de recibir en el verano a estudiantes o creadores jóvenes que, a cambio de alojamiento, ayudaran al cabeza de familia, catedrático, en sus compromisos culturales. Oliver es el elegido este verano, un joven escritor norteamericano que pronto excita la imaginación de Elio. Durante las siguientes semanas, los impulsos ocultos de obsesión y miedo, fascinación y deseo intensificarán su pasión"








"Luego, una palabra, una expresión, una actitud...es el primer recuerdo que tengo de él y aún hoy puedo oírlo. Luego"... hay historias de amor que marcan de por vida, relaciones que no se olvidan y personas que, sin tener nada particularmente especial, dejan una huella imborrable en aquellos a quienes tocan. La historia de Elio y Oliver es una de ellas y yo, que no me considero una gran romántica, he caído rendida ante ella. 



Elio es chico de diecisiete años en cuya casa italiana, cada verano, se acoge a un profesor universitario joven para ayudarle en la revisión del libro o trabajo que está escribiendo. A cambio, este huésped ayuda a la familia en sus tareas culturales y comparte con ellos unos meses de convivencia que terminan creando lazos que se mantienen después. Todos los años es lo mismo, todos los años llega uno nuevo. Pero ese verano, la llegada de Oliver, un profesor de 24 años, despierta unos sentimientos en Elio que llevan mucho tiempo siendo controlados. Seremos testigos, en esta novela, de como nació esa relación y lo que sucedió con ella a lo largo de los años siguientes, desde el punto de vista de un Elio más mayor que recuerda aquellas semanas con cariño, pero también con la intensidad con la que las vivió y que aún no se ha extinguido a pesar del tiempo transcurrido. 

Si tuviese que representar este libro con una sola palabra, ésta sería, sin lugar a dudas, "intensidad". André Aciman es un escritor nuevo para mí, pero cuya forma de expresar emociones me ha impactado tanto que necesito leer el resto de sus libros para volver a experimentar lo mismo una vez más. La novela está contada únicamente desde el punto de vista de Elio, quien es un narrador muy emocional al que no le interesa tanto contarnos qué fue lo que sucedió, sino cómo se sintió.  Y esos sentimientos son tan intensos y tan profundos que embargan al lector y terminan consiguiendo que se contagie de ellos y no pueda dejar de leer, porque si lo hace entonces no sabrá que sucederá con esas emociones que están creciendo cada vez más, tanto en el libro como fuera de él.


"Llámame por tu nombre" es una novela de amor con dos protagonistas sumamente inteligentes que comparten un verano lleno de historias italianas, arte, escritores clásicos y pasión. Una pasión que bebe de ese arte que admiran y de esos escritores que estudian junto a la piscina en las tardes de sol. Para aquellos que tengáis conocimientos sobre estos aspectos de la historia cultural italiana, podréis disfrutar también de multitud de referencias a cuadros y libros clásicos que los protagonistas utilizan para profundizar en sus propios sentimientos y relacionarse entre sí. Son muchas las referencias que se hacen en este aspecto, algunas son explicadas y otras muchas no. Pero eso no  dificulta la lectura para aquellos que no sabemos más allá de lo básico, ya que aunque puede desorientar un poco y no se entienden todas las metáforas, la historia sigue teniendo la misma intensidad, además de que despierta la curiosidad sobre ese arte que es tan vital en el día a día de los personajes. 

Por otro lado, un aspecto a tener en cuenta es que este libro, es que a pesar de girar en torno a una relación homosexual, no trata temas como la homofobia o la confusión por la identidad sexual. Si bien es cierto que en algunos momentos Elio reflexiona sobre su bisexualidad y se siente desorientado al respecto, esos pensamientos se reducen a unos pocos párrafos a lo largo de una novela donde lo principal es el amor y el arte. Evidentemente, eso no significa que, implícitamente, esos temas no influyan en el comportamiento de los protagonistas, pero no son algo que destaque como trama principal en el libro. Ésto me parece un gran punto a favor ya que, aunque los libros de reivindicación son muy necesarios en la sociedad en la que vivimos, las historias de amor homosexuales que son solo eso, historias de amor, también son útiles para demostrar que la comunidad LGBTIQ puede contar muchas más cosas y lograr, junto a los libros con mensajes reivindicativos, una mayor normalización en la literatura. 


Lo que más me ha gustado ha sido la intensidad de las emociones que he sentido mientras leía la historia de Elio y Oliver. Había momentos en los que el corazón me latía tan rápido como al protagonista y que se me hacía un nudo en el estómago con cada pequeña señal que Oliver podría estar mandándole. Han sido muchas las veces en las que he comentado que las historias sólo de amor, sin más tramas importantes, no suelen ser de mi gusto. Sin embargo, cuando una de estas historia está tan bien contada, con una narrativa tan bonita como ésta, tengo que dar un paso hacia delante y tragarme todas mis palabras anteriores. No me cuesta nada admitir que es un libro que me ha emocionado y que estoy segura de que releeré varias veces más en los próximos años. 

Lo que menos me ha gustado. A lo largo de la novela ha habido detalles aquí y allá que me han llamado la atención y que valoré poner en este apartado llegado el momento. Sin embargo, a medida que iba avanzando en la lectura los descartaba por no considerarlos realmente negativos. La historia de estos dos jóvenes me ha enamorado tanto que creo que he sido cegada por ella y no soy capaz de ver de manera objetiva ningún aspecto para señalar aquí. Algunos podrían considerar que el comportamiento de Elio en algunos apartados del libro es demasiado egoísta, o que las decisiones que Oliver toma en los últimos capítulos no acaban de encajar con el personaje que se nos presentaba al principio. Pero, desde mi punto de vista, esos aspectos sólo hacen que los personajes sean más complejos y profundos, y que ese supuesto egoísmo de Elio o esas contradicciones de Oliver no lo son tanto y se pueden comprender perfectamente teniendo en cuenta tanto la época en la que viven como sus respectivas edades. 

En resumen, ¿qué mejor manera de retomar la sección de reseñas que con un libro que me ha enamorado tanto como éste?. Una lectura corta, aunque no necesariamente ligera, que se lee en poco tiempo y que transporta a su lector a una intensa pasión entre dos hombres que, por mucho que se esquiven, siempre acabarán encontrándose. ¿Cómo no podría recomendarla?




"¡Luego!. Cierro los ojos, pronuncio la palabra y vuelvo a estar en la Italia de hace tantos años, caminando por la acera arbolada y viéndole salir del taxi con una camisa azulada con un estampado ondulado, con los cuellos bien abiertos, las gafas de sol, un gorro de paja y mucha piel a la vista. De repente, me da la mano, me entrega su mochila, saca el equipaje del maletero del taxi y me pregunta si mi padre está en casa. 

Puede que todo comenzase precisamente allí, en aquel instante: la camisa, las mangas remangadas, los pulpejos redondeados de su talón que se escapan de las alpargatas desgastadas, ansiosos por probar la cálida gravilla del camino que lleva a nuestra cada y preguntando con cada zancada por dónde se va a la playa"



2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, es un libro MARAVILLOSO. Puede parecer lento, pero te deja con una sensación de melancolía y de belleza difíciles de explicar. Está lleno de belleza, en todos los sentidos. Me ha encantado la crítica.

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