domingo, 15 de octubre de 2017

"Origen" (Dan Brown)


"Robert Langdon, profesor de simbología e iconografía religiosa de la universidad de Harvard, acude al Museo Guggenheim Bilbao para asistir a un trascendental anuncio que «cambiará la faz de la ciencia para siempre». El anfitrión de la velada es Edmond Kirsch, un joven multimillonario cuyos visionarios inventos tecnológicos y audaces predicciones lo han convertido en una figura de renombre mundial. Kirsch, uno de los alumnos más brillantes de Langdon años atrás, se dispone a revelar un extraordinario descubrimiento que dará respuesta a las dos preguntas que han obsesionado a la humanidad desde el principio de los tiempos y que podrían acabar, a su vez, con todas las religiones"







¿De dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿quién o qué nos puso aquí?, ¿encontraremos algún día las respuestas a estas preguntas?. Nuestra especie es curiosa, no hay duda,  siempre hemos necesitado saber quienes somos y darnos sentido a nosotros mismos. Puede que lo que nos mueva no sea más que ganas de saber, o tal vez necesitemos sentirnos menos solos en una inmensidad que apenas conocemos. Sea como sea, durante milenios hemos dado una variedad de respuestas a esas preguntas que nos rondan; a veces hablamos de un dios y otras de una casualidad científica, pero siempre ha habido una hipótesis. Algún día podremos saberlo con certeza, pero por el momento me temo que sólo podemos esperar y buscar... sobre todo buscar. 


Al igual que muchos otros antes que él, Edmond Kirsch se ha preguntado numerosas veces por el origen y destino del ser humano. Está convencido que los discursos religiosos no son más que eso, discursos, y sabe que descubrir la verdad sobre nuestros orígenes podría acabar con algo que él considera una lacra en nuestra especie. Ha dedicado todo su esfuerzo e inteligencia a la búsqueda de esas respuestas y, cuando finalmente las encuentra, sabe que va a compartirlas con el mundo le pese a quien le pese. Para ello organiza un evento multitudinario al que invita a su antiguo profesor, y buen amigo, Robert Langdon. El Museo Guggenheim Bilbao está expectante ante las promesas de Kirsch y su artístico discurso cuando el caos se desata ante la impotente mirada de Langdon, que no llega a tiempo para impedir la tragedia que sucede ante él.

"Robert Langdon ha tenido suficientes aventuras para toda una vida", eso fue justo lo que pensé cuando acabé de leer la nueva novela de Dan Brown. Ese pobre personaje siempre se ve envuelto en multitud de peligros sin haber decidido meterse en ellos previamente. Tras cinco libros empiezo a sentir un poco de pena por él, pero disfruto tanto con sus historias que me temo que va a tener que seguir sufriendo durante bastante tiempo más. Y es que yo soy una de esas lectoras que acude a la librería el mismo día en el que un nuevo libro de este autor se pone a la venta, y se lo lee en apenas dos días. 


Los libros de Dan Brown tal vez no vayan a pasar a la historia, ni contengan mensajes que impacten y cambien la vida de sus lectores. Pero si hay algo que se le debe reconocer a este escritor es que tiene una gran habilidad para conseguir que, en un libro de 600 páginas, no haya ni una sola que resulte aburrida. Es probable que alguno de vosotros me diga que eso no es así, que a vosotros no os pasado lo mismo, pero yo os puedo asegurar que, en mi caso, prácticamente todos los libros de este hombre me han atrapado de una manera tan absorbente que me resulta muy difícil dormir si estoy leyendo uno de ellos. Son lecturas que recomiendo muchísimo a todas aquellas personas que quieran leer un libro entretenido, lleno de acción y en el que se pueda aprender un poco de historia y simbología (siempre teniendo en cuenta que entre los datos reales, Dan Brown mezcla muchos datos ficticios que apoyan la historia, pero que pueden confundir al lector y hacerle creer cosas que no son ciertas). 

Es necesario decir que, pesar de la extensión de "Origen", el ritmo de la lectura es bastante ágil  y el libro se hace más corto de lo que en realidad es. Esto se debe en buena medida a la estructura a la que responde, que es la misma que Brown utiliza en todas sus novelas. Consiste en un grupo más o menos amplio de personajes que están repartidos en distintas tramas que, juntas, dan lugar al argumento central del libro. Los capítulos están organizados de tal forma que las tramas se van intercalando y si quieres saber como continúa una, necesariamente tienes que leer al menos dos o tres capítulos más que corresponden a las otras tramas. Ésto, que podría hacerse pesado y molesto en otros escritores, consigue amenizar la lectura y hacerla más adictiva, ya que te encuentres en el capítulo que te encuentres siempre va a suceder algo importante que te impulsa a seguir leyendo. 


Con respecto a la ambientación, he de decir que tenía un poco de miedo cuando empecé a leer, ya que escribir sobre un país en el que no se vive puede ser muy complicado y es sencillo cometer errores en cosas muy básicas. Dado que este libro se ambienta en España, era inevitable que pusiese más atención en ese aspecto. He de decir que, desde mi punto de vista, Brown no ha cometido ningún error especialmente llamativo, o al menos no uno del que yo fuese consciente. Sí es cierto que me impactó bastante esa imagen católica y monárquica que se da de este país, como si la religión y la familia real fuesen más importante para nosotros de lo que realmente son. Pero lo cierto es que no estoy del todo segura de si esa es, o no, la imagen que damos hacia el exterior, ya que he conocido a personas de otros países que sí que tenían esa idea sobre nosotros. Sea como sea a mí me llamó la atención y considero que es una imagen un poco exagerada, aunque necesaria para el argumento de la novela. 

Por otro lado, Brown no se arriesga demasiado a dar su opinión o simplemente mostrar la situación social/política de España en la actualidad, de hecho ésta es casi inexistente y las pocas opiniones que hay son muy neutrales. Sin embargo, sí hay un momento en el que transmite su opinión y ésta podría molestar a las personas más susceptibles, a las que no les agrada que un profesor estadounidense nos tenga que decir la verdad que nosotros mismos nos negamos. Me refiero a la pasividad que hay actualmente con todo lo relacionado al franquismo y a la pasmosa facilidad con la que hemos olvidado una parte tan importante de nuestra historia. Hay a quien le va a molestar estos comentarios en el libro, pero yo estoy totalmente de acuerdo con ellos y los aplaudo. 


En general, la novela me ha encantado y me ha resultado muy buena lectura. Aunque he de admitir que por momentos se me hizo un tanto predecible, pero esto es debido a que tras haber leído los otros seis libros que componen la bibliografía de Brown, es sencillo darse cuenta de cuál es su estilo y sus giros argumentales favoritos. Creo que para un lector nuevo de este autor, va a ser una novela bastante inesperada, pero que para lo que ya tenemos una experiencia previa con él no nos va a aportar nada especialmente nuevo. De todas formas, es una novela que se disfruta mucho, que sigue teniendo giros que nos sorprenden incluso a los más habituales y que da que pensar en algunos momentos. 

Lo que más me ha gustado. Winston. Simple y llanamente el "personaje" de Winston me ha encantado y me ha hecho reír muchísimo. Normalmente ese tipo de cosas/personajes no me gustan especialmente, pero en este caso creo que está construido de una manera muy interesante y que ha conseguido convencerme incluso a mí. En general casi todos los personajes que salen en este libro me han gustado mucho, algunos ya forman parte de mis favoritos de Brown, aunque he echado en falta algo más de profundidad en alguno de ellos. 

Lo que menos me ha gustado han sido dos cosas. En primer lugar que, a veces, Brown subestima a sus lectores repitiendo continuamente datos que no son necesarios para que no los olviden. Por poner el ejemplo más claro, a lo largo de la novela debió repetir al menos unas siete veces que su protagonista tiene memoria eidética, cuatro de ellas en las 200 primera páginas. Realmente no era necesario ser tan insistente con este dato, ya que no es importante ni es tan difícil de olvidar, y lo único que consigue es terminar cortando el ritmo de lectura. En segundo lugar, echo de menos la importancia que tenían los enigmas y códigos históricos en sus anteriores libros. 

En resumen, tal vez "Origen" no sea mi novela favorita de Dan Brown, pero sí que la he disfrutado muchísimo y os la recomiendo tanto a los lectores habituales del escritor como a los que no lo sois. Son al menos 600 páginas pero os aseguro que se hacen muy ligeras y en muy pocos momentos (ninguno) aburridas. 




"- Edmond Kirsch, supongo- dijo el obispo en cuanto Kirsch descendió del vagón. 
- El mismo- afirmó éste sonriendo y extendiendo un brazo para estrechar la huesuda mano de su anfitrión-. Obispo Valdespino, quiero agradecerle que haya hecho posible este encuentro.
- Y yo aprecio que usted lo solicitara.- La voz del obispo, clara y penetrante como el repique de una campana, era más fuerte de lo que Kirsch había esperado-. Los hombres de ciencia no suelen acudir a nosotros en busca de consejo, y menos todavía los de su relevancia". 

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